ESCRÍBENOS

info@tuteladh.org

LLÁMANOS

ELIGE UN ÁREA

¿DONDE ESTÁN?

A partir del Salmo 69 (68) elevamos una plegaria por aquellas personas que fueron alejadas de sus hogares victimas de la violencia y que aun nos han sido encontradas; para que Dios de consuelo y resignación a sus familias y se puedan encontrar caminos de justicia para que cese este tipo de violencia.

En los últimos años hemos visto cómo nos ha deteriorado la creciente y escandalosa violencia, y como consecuencia, cómo se le ha restado valor a la vida. Lo hemos visto, mientras el tiempo transcurre, los listados crecen, y miles de familias –muchas de ellas sin el apoyo de las autoridades– se aferran a una esperanza para encontrar a sus seres queridos. Son ellos, con su lucha, los que han logrado los mayores avances.

Es triste ver como se siguen fracturando vidas, familias, comunidades, borrando del mapa a personas, sin que nadie haga nada, o se agranden listas que no sirven más que para tener un registro.

Las desapariciones en nuestro país no pueden ser una noticia más o un cúmulo de listados. No podemos estar acostumbrándonos a que desaparezcan los de junto, pues un día vamos a desaparecer nosotros y, si bien nos va, sólo nos apuntarán en la lista.

La falta de investigación oficial sobre la suerte de este colectivo y la ausencia de un recurso efectivo a nivel interno han tenido como consecuencia directa la vulneración de los derechos de las víctimas y sus familiares, ubicándolos en un estado de indefensión permanente.

El derecho de las víctimas a un recurso efectivo frente a violaciones a los derechos humanos ha sido reconocido en la mayoría de los instrumentos internacionales y regionales de protección, como lo refleja el artículo 2(3) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el artículo 13 de la Convención contra la Tortura, el artículo 6o. de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial; el artículo 6 (2) de Protocolo para la Prevención, Supresión y Castigo del Tráfico de Personas, Especialmente Niños y Mujeres; el artículo 13 del Convenio Europeo de Derechos y Libertades Fundamentales; el artículo 47 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea; el artículo 7(1)(a)(25) de la Convención Americana de Derechos Humanos, y el artículo 8o. de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La obligación de investigar la desaparición de una persona se complementa con el derecho de los familiares a saber la verdad sobre su suerte y circunstancias y, eventualmente, a recibir sus restos mortales. Podría decirse que forman las caras de una misma moneda: frente a la obligación del Estado de investigar surge el derecho de los familiares a saber, a conocer la verdad.

En razón de lo anterior, leamos GÉNESIS 37, 25.36, y reflexionemos lo siguiente:

  • ¿Cuál fue la actitud de los hijos de Jacob cuando el estaba mal por la muerte de José?
  • ¿De dónde viene la maldad del hombre?
  • ¿A quién corresponde restituir los derechos a las víctimas?
  • ¿Qué me corresponde a mi como cristiano o cristiana ante estas circunstancias?

 

Culminemos entonces con una oración, para encomendar a las victimas de las desapariciones forzadas y sus familias, que sufren de este flagelo:

ORACIÓN DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS POR UN FAMILIAR DESAPARECIDO

Oh Dios todopoderoso,

invoco la presencia del Señor de los Milagros

a través de su infinita bondad,

nos ayude a encontrar a (…)

que aún no ha vuelto a su casa.

Señor de los Milagros,

te pedimos lo protejas,

que nada malo le pase,

que aparezca sano y salvo,

impide que le hagan daño,

que digan la verdad,

que si desapareció o fue secuestrado,

todos estamos consternados.

Usted que ayuda a sus feligreses,

le resuelve sus problemas,

haz que (…) regrese o lo liberen.

No tenemos riquezas que dar,

solo contamos con usted, Señor,

hemos hecho lo posible,

no ha habido sitio en que no busquemos,

en hospitales, retenes y pare usted de contar,

todo ha sido infructuoso,

no sabemos nada de él,

ilumine a los que los tiene

para que lo liberen.

Señor de los Milagros,

escucha mi oración, oiga la voz de mis suplicas

estamos muy angustiados,

ayúdalo, ampáralo, favorézcalo.

Señor de los Milagros,

en este momento de angustia

danos fuerza y esperanza

para encontrar a (…),

él es una persona noble,

no se merece todo esto,

esta situación por la que está pasando,

confiamos que todo salga bien.

Amén.

 

 

 

HAZ TU DONACIÓN

ESTAMOS UBICADOS EN:

Avenida Dr. Emilio Àlvarez y Calle Dr. Max Bloch, Colonia Médica, San Salvador, El Salvador.

UNIDAD JURÍDICA

Tel.: 2234-5321
Email: juridico@tuteladh.org

CENTRO DE DOCUMENTACIÓN

Tel.: 2234-5323
Email: archivo@tuteladh.org

UNIDAD DE EDUCACIÓN

Tel.: 2234-5302
Email: educacion@tuteladh.org

Instituciones cooperantes:

WordPress Video Lightbox Plugin